La característica esencial del
trastorno antisocial de la personalidad es un patrón general de desprecio y
violación de los derechos de los demás, que comienza en la infancia o el
principio de la adolescencia y continúa en la edad adulta.
Este patrón también ha sido denominado
psicopatía, sociopatía o trastorno disocial de la personalidad. Puesto que el
engaño y la manipulación son características centrales del trastorno antisocial
de la personalidad.
El trastorno disocial implica un patrón
repetitivo y persistente de comportamiento en el que se violan los derechos
básicos de los demás o las principales reglas o normas sociales apropiadas para
la edad. Los comportamientos característicos específicos del trastorno disocial
forman parte de una de estas cuatro categorías:
1-
Agresión
a la gente o los animales,
2-
Destrucción
de la propiedad,
3-
Fraudes
o hurtos,
4-
o
violación grave de las normas
.
Los sujetos con un trastorno antisocial
de la personalidad no logran adaptarse a las normas sociales en lo que respecta
al comportamiento legal. Pueden perpetrar repetidamente actos que son motivo de
detención (que puede o no producirse) como la destrucción de una propiedad,
hostigar o robar a otros, o dedicarse a actividades ilegales. Las personas con
este trastorno desprecian los deseos, derechos o sentimientos de los demás.
Frecuentemente, engañan y manipulan con tal de conseguir provecho o placer
personales (p. ej., para obtener dinero, sexo o poder) (Criterio A2). Pueden mentir
repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros o simular una enfermedad. Se
puede poner de manifiesto un patrón de impulsividad mediante la incapacidad
para planificar el futuro (Criterio A3). Las decisiones se toman sin pensar,
sin prevenir nada y sin tener en cuenta las consecuencias para uno mismo o para
los demás, lo que puede ocasionar cambios repentinos de trabajo, de lugar de
residencia o de amistades. Los sujetos con un trastorno antisocial de la
personalidad tienden a ser irritables y agresivos y pueden tener peleas físicas
repetidas o cometer actos de agresión (incluidos los malos tratos al cónyuge o
a los niños.
Estos individuos también muestran una
despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás (Criterio A5).
Esto puede demostrarse en su forma de conducir (repetidos excesos de velocidad,
conducir estando intoxicado, accidentes múltiples). Pueden involucrarse en comportamientos
sexuales o consumo de sustancias que tengan un alto riesgo de producir
consecuencias perjudiciales. Pueden descuidar o abandonar el cuidado de un niño
de forma que puede poner a ese niño en peligro.
Los sujetos con trastorno antisocial de
la personalidad también tienden a ser continua y extremadamente irresponsables
(Criterio A6). El comportamiento irresponsable en el trabajo puede indicarse por
períodos significativos de desempleo aun teniendo oportunidades de trabajar, o
por el abandono de varios trabajos sin tener planes realistas para conseguir
otro trabajo. También puede haber un patrón de absentismo no explicado por
enfermedad del individuo o de un familiar.
La irresponsabilidad económica viene
indicada por actos como morosidad en las deudas y falta de mantenimiento de los
hijos o de otras personas que dependen de ellos de forma habitual. Los
individuos con trastorno antisocial de la personalidad tienen pocos
remordimientos por las consecuencias de sus actos (Criterio A7). Pueden ser
indiferentes o dar justificaciones superficiales por haber ofendido, maltratado
o robado a alguien (p. ej., «la vida es dura», «el que es perdedor es porque lo
merece» o «de todas formas le hubiese ocurrido»).
Estas personas pueden culpar a las víctimas
por ser tontos, débiles o por merecer su mala suerte, pueden minimizar las
consecuencias desagradables de sus actos o, simplemente, mostrar una completa
indiferencia. En general, no dan ninguna compensación ni resarcen a nadie por
su comportamiento. Pueden pensar que todo el mundo se esfuerza por «servir al
número uno» y que uno no debe detenerse ante nada para evitar que le intimiden.
El comportamiento antisocial no debe
aparecer exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o de un episodio
maníaco.
Síntomas y trastornos asociados
Los sujetos con trastorno antisocial de
la personalidad frecuentemente carecen de empatía y tienden a ser insensibles,
cínicos y a menospreciar los sentimientos, derechos y penalidades de los demás.
Pueden tener un concepto de sí mismos engreído y arrogante (pensar que el
trabajo normal no está a su altura, o no tener una preocupación realista por
sus problemas actuales o futuros) y pueden ser excesivamente tercos,
autosuficientes o fanfarrones. Pueden mostrar labia y encanto superficial y ser
muy volubles y de verbo fácil (p. ej., utilizan términos técnicos o una jerga
que puede impresionar a alguien que no esté familiarizado con el tema). La
falta de empatía, el engreimiento y el encanto superficial son características
que normalmente han sido incluidas en las concepciones tradicionales de la
psicopatía y pueden ser especialmente distintivos del trastorno antisocial de
la personalidad en el medio carcelario o forense, en el que los actos
delictivos, de delincuencia o agresivos probablemente son inespecíficos. Estos
sujetos también pueden ser irresponsables y explotadores en sus relaciones
sexuales. Pueden tener una historia de muchos acompañantes sexuales y no haber
tenido nunca una relación monógama duradera. Pueden ser irresponsables como
padres, como lo demuestra la malnutrición de un hijo, una enfermedad de un hijo
a consecuencia de una falta de higiene mínima, el que la alimentación o el
amparo de un hijo dependa de vecinos o familiares, el no procurar que alguna
persona cuide del niño pequeño cuando el sujeto está fuera de casa o el
derroche reiterado del dinero que se requiere para las necesidades domésticas.
Pueden no ser autosuficientes,
empobrecerse e incluso llegar a vivir en la calle o pueden pasar muchos años en
prisión. Los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad tienen más
probabilidades que la población general de morir prematuramente por causas
violentas (p. ej., suicidio, accidentes y homicidios).
Estos individuos también pueden
experimentar disforia, incluidas quejas de tensión, incapacidad para tolerar el
aburrimiento y estado de ánimo depresivo. Pueden presentar de forma asociada trastornos
de ansiedad, trastornos depresivos, trastornos relacionados con sustancias,
trastorno de somatización, juego patológico y otros trastornos del control de
los impulsos. Los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad también
tienen frecuentemente rasgos de personalidad que cumplen los criterios para
otros trastornos de la personalidad, en especial los trastornos límite,
histriónico y narcisista.
Las probabilidades de desarrollar un
trastorno antisocial de la personalidad en la vida adulta aumentan si el sujeto
presenta un trastorno temprano disocial (antes de los 10 años) y un trastorno
por déficit de atención con hiperactividad asociado. El maltrato o el abandono en
la infancia, el comportamiento inestable o variable de los padres o la
inconsistencia en la
disciplina por parte de los padres
aumentan las probabilidades de que un trastorno disocial evolucione hasta un
trastorno antisocial de la personalidad.
Síntomas dependientes de la cultura, la
edad y el sexo
El trastorno antisocial de la
personalidad se presenta asociado a un bajo status socioeconómico y al
medio urbano es mucho más frecuente en los varones que en las mujeres.
Curso
El trastorno antisocial de la
personalidad tiene un curso crónico, pero puede hacerse menos manifiesto o
remitir a medida que el sujeto se va haciendo mayor, especialmente hacia la
cuarta década de la vida.
Patron familiar
En una familia que tiene un miembro con
un trastorno antisocial de la personalidad, los varones suelen presentar más
trastorno antisocial de la personalidad y trastornos relacionados con
sustancias, en tanto que las mujeres presentan más a menudo trastornos de
somatización.
Sin embargo, en estas familias hay un
aumento de la prevalencia de todos estos trastornos tanto en varones como en mujeres,
en comparación con la población general. Los estudios de adopción indican que
tanto los factores genéticos como los ambientales contribuyen al riesgo para
este grupo de trastornos. Los hijos adoptivos y los biológicos de padres con
trastorno antisocial de la personalidad tienen un riesgo elevado de presentar
trastorno antisocial de la personalidad, trastorno de somatización y trastornos
relacionados con sustancias.
Los niños adoptados se parecen a sus
padres biológicos más que a sus padres adoptivos, aunque el entorno de la
familia de adopción influye en el riesgo de presentar un trastorno de la
personalidad y la psicopatología relacionada.
Diagnóstico diferencial
El diagnóstico del trastorno antisocial
de la personalidad no se establece en sujetos cuya edad sea menor de 18 años y
sólo se establece si hay historia de algunos síntomas de trastorno disocial
antes de los 15 años. En las personas mayores de 18 años sólo se realiza el diagnóstico
de trastorno disocial si no se cumplen los criterios para el trastorno
antisocial de la personalidad.
Cuando el trastorno antisocial de la
personalidad en un adulto está asociado a un trastorno relacionado con
sustancias, no se establece el diagnóstico del trastorno antisocial de la
personalidad a no ser que los signos del trastorno antisocial de la
personalidad también hayan aparecido en la infancia y hayan continuado hasta la
edad adulta.
Diferencia con el narcisista
El individuo presenta rasgos de
personalidad que cumplen criterios para más de un trastorno de la personalidad
además del trastorno antisocial de la personalidad, pueden diagnosticarse todos
estos trastornos. Los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad y trastornonarcisista de la personalidad comparten la tendencia a ser duros, poco
sinceros, superficiales, explotadores y poco empáticos.
Sin embargo, el trastorno narcisista de
la personalidad no incluye las características de impulsividad, agresión y
engaño. Además, los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad pueden
no estar tan necesitados de despertar admiración y envidia en los demás, y las personas
con trastorno narcisista de la personalidad no suelen tener historia de
trastorno disocial en la infancia o de comportamiento delictivo en la edad
adulta.
Los sujetos con trastorno antisocial de
la personalidad y con trastorno histriónico de la personalidad comparten
una tendencia a ser impulsivos, superficiales, buscadores de sensaciones,
imprudentes, seductores y manipuladores, pero las personas con trastorno
histriónico de la personalidad tienden a ser más exageradas en sus emociones y
no se suelen involucrar en comportamientos antisociales. Los sujetos con
trastornos histriónico y límite de la personalidad son manipuladores
para obtener atención, mientras que los sujetos con trastorno antisocial de la
personalidad son manipuladores para sacar un provecho, lograr poder u otra
gratificación material. Los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad
tienden a ser menos inestables emocionalmente y más agresivos que los que
presentan un trastorno límite de la personalidad.
Referencia
bibliográfica:
Gómez Linares, Pedro. Aperturas
psicoanalíticas, Revista internacional de psicoanálisis (2015). De