Cuando son
rechazadas o maltratadas, las mujeres comen en exceso o abusan de sustancias.
Pero una minoría de ellas se automedica con hombres: se juntan con amigos, ex
parejas, o incluso extraños para pasar un buen rato y sexo. Esto les ayuda a
restaurar su autoestima, regular o atenuar sus emociones negativas, refuerza su
feminidad y estabiliza su sentido inestable de autoestima. La intimidad, aunque
sea transitoria y limitada, incluso si es meramente física, hace maravillas con
su asertividad y resiliencia. En algunos casos, dicha conducta implica hacer
trampa desafiante, "en su cara", con rabia infundida en la pareja
íntima.
Pero esa mala
conducta tiene tres objetivos:
1 - Hacer daño,
causar un dolor insoportable, ofender, humillar pública y gravemente a la
contraparte rechazadora o abusiva;
2- Para provocar
una reacción, ¡cualquier reacción! - del cónyuge o pareja indiferente y
desdeñoso (por triangulación);
3- Para ganar
puntos en un juego de poder interminable de una sola mano de obra y astucia
entre la mujer que se porta mal y su esposo, cita o novio.
Las mujeres que
prefieren este tipo de elección son capaces de tener relaciones sexuales sin
emociones y casuales, a menudo, son histriónicas (la variante femenina de la
psicopatía, según las últimas ideas en el campo). Carecen de control de los
impulsos y sufren de desregulación emocional (común entre los Borderline y las
víctimas de trauma con Trastorno por estrés postraumático o Trastorno por
estrés postraumático extremo)

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